Hoy os voy a hablar del hambre emocional. una sensación que nos hace comer de una manera injustificada.
Ocurre de manera frecuente en personas con ansiedad, aunque también se da cuando alguna de nuestras emociones se ve alterada. (Tristeza, ira, depresión, soledad...).
En estos casos, la persona que lo sufre come de manera compulsiva, no se alimenta, por decirlo de una manera clara, engulle comida.
NO se come una pieza de fruta para saciar esa sensación, Ingiere alimentos que le provocan una "felicidad falsa", un pastel seguramente industrial, y después irá al frigorífico, se cortará un trozo de chorizo, o de lo que en ese momento encuentre. y como eso no la sacia, se come después un bollo con mantequilla y azúcar, se bebe dos vasos de refresco...
Se puede dar la circunstancia de aun no haber acabado un alimento y ya estar buscando que comer a continuación. Necesita comer para llenar su tiempo, para no pensar.
Es posible que mientras prepara la comida, se sirva un bol con frutos secos, con chips.... lo que sea.
Y llegará la hora de comer y se llenará el plato hasta rebosar, porque entonces su cuerpo identifica que es la hora de comer.
A largo plazo esto ocasiona diabetes, anorexia, bulimia... y claro, un aumento de peso considerable.
Imaginad una persona que desayuna con su pareja cuando se va a trabajar, se duerme dos horas, se levanta, desayuna otra vez, se da un paseo, hace la compra y de vuelta a casa se come un trozo de la barra de pan, cocina, prueba la comida varias veces, a mitad de mañana... un té y tres galletas, y chocolate, y se sienta ante el pc con un cuenco lleno de cereales, antes de comer, se sienta ante la televisión y se abre una bolsa de patatas fritas, las devora. y a la hora de comer... pues sin duda, un primer plato, un segundo, una fruta y un dulce.
Así todos los días, sin hacer caso a la gente de alrededor que le dice que coma un poco menos. Quiere, pero no puede. Se mira al espejo con ropa de talla ancha, muchos más kilos... es una rueda.
Pero llega un momento que tu cuerpo, y sobre todo tu mente te dicen ¡ BASTA! y en ese punto te olvidas de los precocinados, de los bollos del super, bueno, no del todo, pero sí en parte, comes menos. Desayunar dos veces... está de más.
Las patatas fritas... solo por la tarde y un puñado. Guarda la bolsa, no la dejes a la vista.
Come alimentos saciantes (aguacate, frutos secos, cereal integral, sopa, manzana, pera, berenjena, encurtidos).
Sal a pasear, busca la excusa perfecta, si tienes perro, es el compañero ideal, siempre va a querer salir y nunca te dirá donde quiere ir, tú decides el destino.
Medita, practica yoga,
Poco a poco irás bajando peso, te sentirás mejor. Conozco gente que ha pasado situaciones similares a las que cuento, y está ahora mucho mejor que hace un tiempo.