Tenemos memoria. Y eso tiene su parte positiva, pero también la parte negativa.
La memoria nos permite recordar momentos maravillosos, el día que nos graduamos, la fecha de nuestra boda, un viaje... esos instantes que dan color a nuestra vida.
Memorizamos temarios para aprobar un examen, nombres de personas, direcciones para no perdernos, memorizamos casi todo.
Dicen que existe la memoria selectiva. Pero la mía... selecciona cosas sin preguntarme de cuanto espacio dispongo en el disco duro de mi cabecita.
La memoria, que como he dicho, nos hace recordar, a veces nos muestra esos ratos amargos, esos días duros, en los que aprendimos muchas cosas, en los que tal vez sufrimos más de lo debido.
Cada vez me los trae menos veces pero sigue funcionando a la perfección y funciona como un calendario con patas.
Un calendario con dias de sol, y dias de nubes que lo tapan todo. Pero cada vez, con más soles, como el mapa del tiempo en dias de verano.

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