viernes, 27 de enero de 2023

CAOS ABRUMADOR

    Recientemente, en estos últimos diez días, las cosas no me han ido muy bien. Problemas de salud, familiares y sociales, que me estaban ahogando por momentos, quedándome bloqueado, preguntándome si una vez más, volvería a recaer a la depresión de la que me costó salir, despertando y alimentando un miedo, que creí tener olvidado.

    Cuando me suelo ver en estas circunstancias, el instinto me empuja a luchar a toda costa por mi supervivencia, pero de un modo impetuoso y escasamente racional, en otra palabras, el caos me estaba abrumando, me estaba devorando, y lo peor que podía hacer era luchar, para salvar este cúmulo de circunstancias negativas. 
    Para que puedan entenderme mejor, imaginen unas arenas movedizas, mientras más luches, más te hundes ¿Qué es lo mejor que se puede hacer? Nada. Aunque no lo crean, lo mejor es hacer nada, tan solo esperar un par de días, para recobrar la calma y así poder dominar la situación, hasta que alguien, nos tire una liana, una cuerda, de la que sujetarnos, y tirar con nuestras propias manos, poco a poco, sin nervios, hasta conseguir salir de esta situación tan agobiante.

    Y eso es lo que hice. La situación, no podía estar peor para mí estado emocional, así que me aislé un par de días en mi casa, sin dejar de hacer mis tareas rutinarias, como ir a comprar, acudir a un curso, lo que sea, e incluso, salir a tomar algo con mis amistades, dándole un poco de espacio a mi mente, para relajarse y después organizar un poco mejor las ideas.
    Con las ideas organizadas y aclaradas, ya solo me quedaba observar y analizar con atención, todos esos problemas, y los fui solucionando poco a poco, empezando por el más sencillo, con obvia solución, hasta resolver el más complejo. 
    Poco a poco y conservando la calma en todo momento, esperando al momento adecuado, para resolver estos entresijos, aplicando distintas herramientas y métodos, tanto emocionales como de autocontrol, conseguí salir de ese caos abrumador que me desbordó y recuperar mi estabilidad.

    Y sí, sé que es fácil decirlo, pero en ocasiones, para resolver un grupo de problemas, lo mejor es detenerse unos segundos, y contemplar las situaciones que nos rodea, y preguntarnos qué podemos resolver a corto y largo plazo, como las cosas que no podemos resolver. 
    De este modo, nos olvidamos por completo de lo que no podemos resolver, y priorizamos las circunstancias que sí podemos resolver, desde lo más sencillo, hasta lo más complejo.

    


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