Existe un lugar en esta ciudad, donde dejar volar las ideas.
Una plaza donde sentarse, y mirar fijamente a una puerta.
Un espacio para escribir, para soltar todo o casi todo lo que nuestras cabezas llevan dentro.
Es un lugar tranquilo, a veces al aire libre, otras bajo techo.
Allí, donde nadie puede verme, nadie me observa, soy yo misma
Allí dejo casi todo lo que ocupa espacio, y que ya molesta, pues quiero hacer espacio para nuevas vivencias.
A veces me saco un café, me siento en un sofá y leo.
A veces abrazo corazones, y sano heridas sin ser enfermera.
Y algunos días, siempre en buena compañía, dejo mi mente volar.
construyo con las palabras obras de arte, capaces de cambiarlo todo.
Y de esa construcción, nació este blog.

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