domingo, 29 de enero de 2023

ESFORZARSE PARA TODO, O CASI

Me esfuerzo mucho por cosas que a lo mejor a los demás no les cuesta un esfuerzo bestial.

Y me siento orgullosa de esas cositas que a mí me parecen muy difíciles de hacer.

El orgullo de levantarme aún sin ganas, solo porque nadie me vea en la cama.

El orgullo de ir a clase o a trabajar con migraña, o con vértigos.

El orgullo de sonreír cuando solo me apetece llorar pero me pinto una sonrisa casi imborrable, y me pongo el vestido más bonito para parecer guapa ante el espejo.

Orgullosa cuando me enfrento a ese miedo que me aterra, porque un día me dijeron que para vencer al miedo, hay que enfrentarse a él.

Así que para ello a veces hago la maleta y viajo sola, o me adentro en una plaza abarrotada para vencer mi agobio a las multitudes.

Ya no me preocupa que la gente me vea tal cual soy, pues me siento orgullosa de mi forma de ser, de mi forma de vestir y de lo que he conseguido.

Orgullosa de no rendirme cuando todo parecía imposible, y así estar sin dormir hasta aprobar un examen que me tenía de los nervios.

El esfuerzo que a veces cuesta vivir cada día, de la misma manera, sin ganas, y acostumbrarse a una situación que no te gusta, pero no sabes como cambiar, y ojo, esto supone un esfuerzo, porque no es fácil querer hacer algo y no saber como.

Estoy orgullosa de pelear contra mí y contra mis monstruos y de ir ganando las batallas de cada día.

Porque ser yo no es fácil, pero es aunque suene algo egocéntrico, es maravilloso.


viernes, 27 de enero de 2023

CAOS ABRUMADOR

    Recientemente, en estos últimos diez días, las cosas no me han ido muy bien. Problemas de salud, familiares y sociales, que me estaban ahogando por momentos, quedándome bloqueado, preguntándome si una vez más, volvería a recaer a la depresión de la que me costó salir, despertando y alimentando un miedo, que creí tener olvidado.

    Cuando me suelo ver en estas circunstancias, el instinto me empuja a luchar a toda costa por mi supervivencia, pero de un modo impetuoso y escasamente racional, en otra palabras, el caos me estaba abrumando, me estaba devorando, y lo peor que podía hacer era luchar, para salvar este cúmulo de circunstancias negativas. 
    Para que puedan entenderme mejor, imaginen unas arenas movedizas, mientras más luches, más te hundes ¿Qué es lo mejor que se puede hacer? Nada. Aunque no lo crean, lo mejor es hacer nada, tan solo esperar un par de días, para recobrar la calma y así poder dominar la situación, hasta que alguien, nos tire una liana, una cuerda, de la que sujetarnos, y tirar con nuestras propias manos, poco a poco, sin nervios, hasta conseguir salir de esta situación tan agobiante.

    Y eso es lo que hice. La situación, no podía estar peor para mí estado emocional, así que me aislé un par de días en mi casa, sin dejar de hacer mis tareas rutinarias, como ir a comprar, acudir a un curso, lo que sea, e incluso, salir a tomar algo con mis amistades, dándole un poco de espacio a mi mente, para relajarse y después organizar un poco mejor las ideas.
    Con las ideas organizadas y aclaradas, ya solo me quedaba observar y analizar con atención, todos esos problemas, y los fui solucionando poco a poco, empezando por el más sencillo, con obvia solución, hasta resolver el más complejo. 
    Poco a poco y conservando la calma en todo momento, esperando al momento adecuado, para resolver estos entresijos, aplicando distintas herramientas y métodos, tanto emocionales como de autocontrol, conseguí salir de ese caos abrumador que me desbordó y recuperar mi estabilidad.

    Y sí, sé que es fácil decirlo, pero en ocasiones, para resolver un grupo de problemas, lo mejor es detenerse unos segundos, y contemplar las situaciones que nos rodea, y preguntarnos qué podemos resolver a corto y largo plazo, como las cosas que no podemos resolver. 
    De este modo, nos olvidamos por completo de lo que no podemos resolver, y priorizamos las circunstancias que sí podemos resolver, desde lo más sencillo, hasta lo más complejo.

    


viernes, 20 de enero de 2023

¿EL LUNES AZUL?

     Ya han pasado varios días, desde el conocido Lunes Azul, una pequeña tradición o manía, o como ustedes lo quieran llamar, de origen estadounidense, o eso tengo entendido, que al parecer, se celebra el tercer lunes de Enero. Para quienes no lo sepan, el Lunes Azul o Blue Monday, es el día más triste del año, según "americalandia", ese extraordinario país, en el que todo es posible. Literalmente, todo es posible, ya sea para bien o para mal.

    En mi opinión este pequeño invento, a diferencia de Halloween, San Valentín, o cualquier otra fecha, que haga más ameno el año, el Blue Monday, o Lunes Azul, es el invento más absurdo de todos. Un día para estar tristes porque sí. No lo sé ustedes, pero yo lo veo innecesario. No obstante, les contaré cómo pasé mi Blue Monday.

    Ese lunes, me encontré en mi bar de siempre, con mis amigos de siempre, contándonos pequeñas anécdotas, sugiriéndonos películas y series, que ver en diversas plataformas de televisión digital. Entre esas series y películas, surgió la temática de ciencia ficción, y viajes en el espacio, que dio pie, a que uno de nuestros compañeros, para que hiciera alarde de su conocimiento de su gusto y afición particular por la astronomía definiéndonos qué es una estrella, de la siguiente manera.

    Las estrellas son un cúmulo de gas en el espacio, que al estar comprimidas por la gravedad, relucen con fuerza, por un cúmulo de energía y reacciones termonucleares. 

    Esta elocuente y científica explicación, la resumí de un modo simple y posiblemente inculta, pero humilde manera: O sea, que una estrella, es un pedo. Y cuando se hace supernova, es como tirarse un pedo, cerca de un mechero. 

    Como pueden adivinar, las carcajadas fueron inmediatas entre mis compañeros, y por supuesto, la tarde siguió entre bromas y alentadoras conversaciones, basadas en las banalidades de la vida que nos hacen felices. Ahora que ya les he contado como fue mi Blue Monday, les formulo la siguiente pregunta:

    ¿Cuántos días al año, tienen ustedes días tristes, como para añadir uno más? ¿Acaso no es mejor, vivir lo más feliz posible? 

martes, 17 de enero de 2023

Ponga una mascota en su vida

Hace años que peleo contra mi mente, contra los miedos, contra el ánimo y la vida misma.

Y una de las cosas que nos recomendaron los amigos, los médicos.. fue tener en casa una mascota.

Y lo pensamos. Y lo tuvimos. 

Y fueron los 15 años más geniales de nuestra vida.

El día de mayo que Chusky llegó a nuestra casa, era como una bola blanca, que solo se posaba en su alfombra a dormir y nos dejaba un recuerdo amarillo por los muebles.

Nuestro perro, nuestro bichón maltés, nos daba aquellos besos que pedíamos al llegar a casa, él estaba el primero esperando que alguien llegara.

Estudiaba, cenaba, dormía... conmigo. 

Era ese amigo al que le contaba cosas y él me miraba, sé que no me entendía pero estaba, que era lo importante.

¿Qué tenía el día triste? Sin problema, Chusky se tumbaba en el sofá a mi lado, y me acariciaba con sus patitas. O me traía un juguete para que le encorriera por el pasillo. 

Siempre que le pedía salir, me decía que sí, él escogía la ruta y los árboles donde pararse a olisquear.

Nunca me dejó sola. Bueno, nunca hasta que decidió partir. entonces me dejó un hueco enorme. 

Pero para que siga conmigo veo todas las fotos que conservo de nuestros 15 años juntos.

Yo recomiendo, si vives sol@, y puedes, que tengas un perro o un gato, que compartas tu sofá, tu casa con un colega de cuatro patas. Es un ser fiel, que a cambio de todo su cariño, solo te pedirá salir de paseo todos los días, y un pienso de buena calidad.


domingo, 15 de enero de 2023

El hambre emocional. Algo que hay que controlar, si se puede.


Hoy os voy a hablar del hambre emocional. una sensación que nos hace comer de una manera injustificada.

Ocurre de manera frecuente en  personas con ansiedad, aunque también se da cuando alguna de nuestras emociones se ve alterada. (Tristeza, ira, depresión, soledad...).

En estos casos, la persona que lo sufre come de manera compulsiva, no se alimenta, por decirlo de una manera clara, engulle comida. 

NO se come una pieza de fruta para saciar esa sensación, Ingiere alimentos que le provocan una "felicidad falsa", un pastel  seguramente industrial, y después irá al frigorífico, se cortará un trozo de chorizo, o de lo que en ese momento encuentre. y como eso no la sacia, se come después un bollo con mantequilla y azúcar, se bebe dos vasos de refresco...

Se puede dar la circunstancia de aun no haber acabado un alimento y ya estar buscando que comer a continuación. Necesita comer para llenar su tiempo, para no pensar.

Es posible que mientras prepara la comida, se sirva un bol con frutos secos, con chips.... lo que sea.

Y llegará la hora de comer y se llenará el plato hasta rebosar, porque entonces su cuerpo identifica que es la hora de comer.

A largo plazo esto ocasiona diabetes, anorexia, bulimia... y claro, un aumento de peso considerable.

Imaginad una persona que desayuna con su pareja cuando se va a trabajar, se duerme dos horas, se levanta, desayuna otra vez, se da un paseo, hace la compra y de vuelta a casa se come un trozo de la barra de pan, cocina, prueba la comida varias veces, a mitad de mañana... un té y tres galletas, y chocolate, y se sienta ante el pc con un cuenco lleno de cereales, antes de comer, se sienta ante la televisión y se abre una bolsa de patatas fritas, las devora. y a la hora de comer... pues sin duda, un primer plato, un segundo, una fruta y un dulce.

Así todos los días, sin hacer caso a la gente de alrededor que le dice que coma un poco menos. Quiere, pero no puede. Se mira al espejo con ropa de talla ancha, muchos más kilos... es una rueda.


Pero llega un momento que tu cuerpo, y sobre todo tu mente te dicen ¡ BASTA! y en ese punto te olvidas de los precocinados, de los bollos del super, bueno, no del todo, pero sí en parte, comes menos. Desayunar dos veces... está de más. 

Las patatas fritas... solo por la tarde y un puñado. Guarda la bolsa, no la dejes a la vista. 

Come alimentos saciantes (aguacate, frutos secos, cereal integral, sopa, manzana, pera, berenjena, encurtidos).

Sal a pasear, busca la excusa perfecta, si tienes perro, es el compañero ideal, siempre va a querer salir y nunca te dirá donde quiere ir, tú decides el destino.

Medita, practica yoga, 

Poco a poco irás bajando peso, te sentirás mejor. Conozco gente que ha pasado situaciones similares a las que cuento, y está ahora mucho mejor que hace un tiempo.

viernes, 13 de enero de 2023

Día de la lucha contra la depresión.


 Hoy 13 de enero se celebra el día mundial de la lucha contra la depresión.

Un trastorno que afecta a buena parte de la población.

Sus síntomas son de lo más variado, y no afecta a todas las personas por igual.

Desde AFDA https://asociacionafda.com/ explican los síntomas de la siguiente manera:

Síntomas de la depresión:
  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, o vacío.
  • Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo.
  • Sentimientos de culpa, inutilidad, y/o impotencia.
  • Irritabilidad, inquietud.
  • Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluso las relaciones sexuales.
  • Fatiga y falta de energía.
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles, y para tomar decisiones.
  • Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado.
  • Comer excesivamente o perder el apetito.
  • Pensamientos suicidas o intentos de suicidio.
  • Dolores y malestares persistentes, dolores de cabeza, cólicos, o problemas digestivos que no se alivian incluso con tratamiento.
Es importante en todo momento contar con el apoyo de familiares y personas de tu entorno cercano.
Sin duda la ayuda de un buen profesional es determinante en estos casos. 

Soy consciente de que las demoras en salud mental por parte del servicio público de salud, son largas, y por tanto, si deseamos una buena atención en salud mental, debemos recurrir, al sector privado, pero invertir en salud mental, es invertir en tu estado general de salud.

A veces te dominará, pero tú eres quien debe sacar fuerzas para levantarte cada día. buscar un motivo para hacerle frente. 
La familia, los hijos, quedar con amigos/as, pasear, hacer deporte, algo de arteterapia... 

Años después de empezar a convivir con ella, se que no me gusta tenerla en mi vida. Es mi compañera de viaje, pero cada vez la dejo acompañarme a menos sitios.

Hay situaciones, días, momentos, motivos... en que ella vendrá a verte, y será entonces cuando te incomode, y quiera manejar tu día, tu vida, te hará creer  cosas que no son ciertas...

Pero no dejes que se adueñe de tí. Porque  tú y solo tú debes ser dueñ@ de tu vida.




martes, 10 de enero de 2023

¿PARA QUÉ CAMINO?

    Caminar es un hábito muy saludable, pero que despierta mucha pereza, por el propio esfuerzo físico, de caminar por caminar, sin un lugar concreto a donde ir, y luego está la comodidad de ir en coche a cualquier parte, o la cómoda excusa de las inclemencias climatológicas. Pero hay que caminar, al menos una horita al día ¿Y para qué caminar por caminar?

    Hay muchas razones por las que caminar. Primero por salud. Parece que no, pero andar una horita todos los días, al ritmo más fuerte que podamos tener, nos ayuda a perder un poquito de peso, o como poco a no engordar más de la cuenta. Nos ayuda a que la circulación sanguínea se mueva, manteniendo el corazón en forma, reduciendo el riesgo de sustos indeseables. Tonificamos muslos y el culete. Podremos evitar que nuestros huesos se oxiden, manteniendo su flexibilidad y elasticidad, que acompañándolo con un buen vaso de leche, o un yogurt, los reforzaremos con una buena dosis de calcio. Y lo más importante de todo, nos da el aire, y si tenemos pasión por escribir, podemos ver, o vivir, anécdotas curiosas dignas de ser plasmadas sobre el papel, o para compartir con nuestras amistades y familiares. Pero caminar, tiene una función extra, que podemos aplicar.

   Al caminar, podemos hacer dos cosas. La primera es concentrarnos en nuestra respiración, en todo cuanto nos rodea, (una especie de meditación), y nos daremos cuenta, que nuestras calles o parques, cobran mayor vida de lo habitual, incluso veremos detalles que de costumbre no veríamos, lo que nos puede hacer sentir afortunados de vivir en el barrio en el que estamos, ver su encanto, por muy escondido que esté. La otra cosa que podemos hacer, es reflexionar. Plantearnos ciertas cosas, desde un punto de vista reflexivo, pensar en soluciones y respuestas, a ciertas tesituras de nuestro día a día, o sobre nosotros mismos. O por lo contrario, podemos buscar nuestro propio desahogo, hablando con nosotros mismos.

   Así que, si os faltaba razones por las que caminar, ya tenéis una buena lista, que debería motivaros a mover las piernas por las mañanas, pero si os falta algo de motivación, porque no os gusta caminar solos, rebuscar en internet, porque os aseguro, casi a ciencia exacta, que encontraréis grupos de senderismo o simplemente, para caminar por la ciudad. Lo siento mucho, pero ya no tenéis excusas, para caminar al menos una horita al día, y si vais en un grupo, luego, podéis tomaros un café, y aprovechar ese tiempo, para conoceros un poco mejor

    ¿Qué más puedo decir, para haceros entender, que caminar por caminar, está lleno de ventajas, si sabemos encontrárselas? ¡A caminar! 

Darse tiempo, para volver.

Lo sabemos. Este blog lleva un par de semanas parado. Quizás sea que nos faltan ideas, tiempo....  Aunque tal vez, y hablo por mí, el reset ...